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jueves, 7 de febrero de 2013

Un ángel hostil y profundo...


Rodolfo Santana (Q.E.P.D) , hizo tropezar su pluma en 1.990 con un ser alado en su obra de teatro «Ángel perdido en la ciudad hostil» ——que recién termino de leer——. En ella nos sumerge en un drama que desespera. Y es que el teatro no sólo se ve, también se lee con golpes de estómago y exasperación. Jaffael era un espíritu celeste que caminaba  por las calles de la ciudad como cualquier ser humano, pero que, según Ámbar ——uno de los personajes principales de la obra, y que poseía dotes en lo paranormal——: «Es un aura benéfica que remueve el alma de las personas»... Según ella, Jaffael se acercaba a un lado de los corruptos de la ciudad y les hacía ver de manera espectral y espeluznante lo que eran y lo que hacían. Les ponía enfrente una película en vivo de su maldad y de su falta de escrúpulos. De la noche a la mañana, los suicidios de grandes personajes del país: Ministros, diputados, comisarios y otros tantos, colmó de histeria a una ciudad que, de por sí, ya era bastante hostil.
Carlos Herrera expresaría en el prólogo: «Jaffael es una metáfora de justicia que afirma que aún la humanidad no ha perdido la mirada de Dios». En mi opinión, Jaffael es una metáfora que afirma que aún podemos tener conciencia. Y es que nuestra sociedad estuvo y está raída de escrúpulos. Somos como un zoológico en donde un tigre va detrás de un lagartijo. No importa si es sequía o estamos en abundancia. Queda la esperanza de que esas garras ——tal vez ya desgastadas—— no alcancen la delgadez e inocencia de su presa...
El Grupo Actoral 80 acaba de hacer un montaje extraordinario de la obra «Profundo» de José Ignacio Cabrujas. El teatro; siempre el teatro... No hay manera de escaparse del teatro (y del cine). De su capacidad para tapujarnos realidades envueltas en metáforas (algunas) y en directas verdades (otras)... Cabrujas nos restriega en la cara lo que somos. Metaforiza en personajes que buscan un tesoro escondido  debajo de su casa, la propensión a la riqueza fácil y la creencia de que lo divino siempre será un camino a seguir «sin parpadear». Diría Cabrujas en una entrevista: «Es cuestión de cavar hoyos y descubrir riqueza. El hueco petrolero sustituirá a la imaginación del hueco donde había morocotas españolas. En lo profundo del hueco, donde las esperanzas están cifradas, sólo aguarda una cloaca. El hedor putrefacto invade la escena, haciendo casi imposible la permanencia en ella. Sin embargo, los personajes terminan por acostumbrarse a la podredumbre, al miasma: A todo se acostumbra uno. Ya ni mal huele, ¿verdad?»...
Y bien, así pasan y pasan los días; pasan y pasan los años; pasan en lo absurdo y en lo espectacular... En las bufonadas ——bastante «hediondas» por cierto—— en medio de lo que debería de representar el centro del debate de las ideas del país: La Asamblea Nacional.... ¡Qué show!... Qué bocanada de aire pestilente el que respiramos por televisión en días recientes... Aún recuerdo los zarpazos afilados de ambos bandos que, embadurnados de cloaca por doquier, quisieron asirse de la razón y de la inocencia... Son como niños que, en medio del recreo le dan una patada a la pelota botándola a la calle y, al llegar el profesor, señalan al perro del patio...
No somos perros de patio señores Diputados. Somos personas. Somos Venezolanos que queremos verdades, justicia y un poquito de sensatez en la discusión de las ideas y en el trato de todos. Ustedes, son unos inescrupulosos que pretenden que nosotros nos volquemos en su defensa. ¿No se dan cuenta que no se trata de estar con ustedes?... ¿Qué se trata de estar con el país y con un mínimo equilibrio?... ¿Qué no importa el color que tienen tapizados en el pantalón y en sus glúteos?... ¿Qué no somos «pendejos»?... No creo que piensen que su vehemencia casi senil en cadena nacional, podemos catalogarla de heroica... ¡Hay que investigar todo y a todos!... ¡Y punto!... ¿Cuál es el miedo?...

Hago votos porque un ángel hostil y profundo, salga a pasear por nuestras calles... 

A ver si se estremece el país... Cuidado: ¡No pido suicidios!...

lunes, 17 de septiembre de 2012

El último Cuica...


    «Hincado por el cansancio que da resistirse sin remedio ante la destemplanza del conquistador, yace el Cacique Pitijay en la laguna que le da vida al río Motatán.
        La curiara se balancea sobre el jadeo de su muerte.
       El sol refleja su quietud. Esa que luego en caída libre deja en el rumor de las piedras, un sinfín de historias; de llantos; de atavismos llenos de sufrimiento.
       El río, aún murmura su pesar; aquel que despedaza a los hombres en su afán aniquilador de la belleza que lo circunda en verdes afables. Él, aún sopesa su destino inamovible de unirse en un torrente amigable al lago de Maracaibo. La sangre de Pitijay, aún tiñe de impotencia su desembocadura.
        Los Cuicas recorrían los valles sembrando algodón y royendo la arcilla para sus utensilios de cerámica; en una tierra que aún llora su partida. Las montañas bañadas de agua clara, se adornaban de pequeños ramilletes blancos en época de cosecha. Los telares que por  el año de 1.570 tendían kilómetros de hilo, los convirtieron en blanco de su propia desaparición.
    Ella, fue sólo una consecuencia del tiempo y de la desdicha de ser aborígenes en momentos de inquisidora conquista.
     La majestuosidad de los ríos, de los valles y de las montañas atiborradas de paz multicolor, fue su principal desgracia. Hoy, es su mejor bienvenida... El Cóndor, aun surca los cielos...»
          ——Bueno niñas y niños, esta poesía que les acabo de leer, narra de manera inconclusa parte de la historia de éstas montañas y de nuestra gente, desde que los Españoles las pisaron para quedarse y arrasaron con nuestros indígenas.
         ——Pero Don Aurelio no sea malo, ¿por qué no sigue leyendo?... ¡Le quedan muchas hojas!... ¿Por qué no termina? ——Increpa Alejandro
          ——¡A pues mijo, deja el apuro!, mañana será otro día. Todos los días estoy aquí a la misma hora y con el mismo canto. ¡Tengo 15 años haciéndolo!... 15 años viniendo a esta Plaza Bolívar de Cuicas a echar cuentos. Ya son 15 los brincos que doy alrededor del sol desde que me quedé solo sin mi Manuela ——dice Don Aurelio con tristeza
         ——Por cierto, ¿sabían que Cuicas significa «hombres»? Pues sí... ¿Sabían que el nombre de este pueblo perdido en un rincón de nuestra amada Trujillo significa eso tan sencillo: «hombres»? Según nuestro historiador Américo Briceño Valero, eso era lo que respondían los indígenas cuando les preguntaban: «¿cómo se llaman a ustedes mismos?». Ellos respondían «hombres» en su lengua; al igual que en Wayuu: simplemente «hombres»...
           ——Pero que tonta respuesta Don Aurelio... ¿Esos señores Españoles no se daban cuenta que esa no era una respuesta? ——pregunto ingenuo José
            ——¿Pero qué tipo de conjetura es esa muchacho el’ carrizo? Esos señores no sabían hablar Cuica, ¿cómo los iban a entender? Por eso los maltrataron hasta que los desaparecieron. Nunca sabían si les hablaban o se burlaban de ellos. La poesía que les leí, además es la triste historia de un Cacique que murió solo... ¿Saben cómo murió el Cacique Pitijay?
            ——¿Piti qué? ——pregunta Amaranta
            ——Pitijay Amaranta.... Pitijay fue el último Cacique Cuica que luchó hasta morir por la libertad de su pueblo ante la barbarie conquistadora. Él muere en una canoa en el río Motatán. Dicen que luego de una batalla sangrienta, logró huir herido a la montaña. Allí, en la Laguna Los Guaches-Picacho, se sube a la canoa y se lanza río abajo buscando ayuda. Pero desapareció. Cuentan que el «Dios Cóndor» posó sus alas en la Canoa y se lo llevó desapareciendo en el firmamento.
            ——¿Y por qué dice el «Dios Cóndor» Don Aurelio? ——pregunta Amaranta
         ——¡Muchacha, tu si preguntas cosas complicadas!... ¿Dónde está la mamá de esta niña por favor? ——Pregunta bromeando levantándose de la silla——. Al Cóndor hace siglos se le creía un Dios. El Dios de las montañas. El Dios de las alturas. ¿Sabían que puede volar a diez mil pies de altura? Era tan alto su vuelo que creían que lo hacía para hablar con el Dios Ches... ¡Yo creo que era así!... Hoy ya no sabemos que hace allá arriba, si hablar con Dios o huir del hombre...
            ——¿Pero quién vio al Cóndor llevárselo? ——Increpa dudoso el niño Luís
          ——¡Aja muchacho!... ¡Deja la preguntadera!... Así pasó y punto... Los cuentos y mitos que les narro en esta plaza son parte de nuestra tradición y no se discuten, sólo debemos cuidarlos. Ellos son nuestra cultura; nuestra vida... Intentar saber el por qué al Cacique Pitijay se lo llevó el Cóndor a los cielos, es como intentar entender por qué al hombre le dio por pisar la luna en un cohete... ¡Yo no lo entiendo!... ¿Y ustedes?...
         ——¿Y cuándo murió el Cacique que hizo su familia y su gente? ¿Murieron también? ——pregunta Amaranta
         ——No mi amor, toda su familia y su gente siguieron viviendo y defendiéndose. Sintieron que la muerte de su Jefe en manos del «conquistador blanco» y su ascenso a los cielos en las garras del Cóndor, eran una señal de vida eterna... Ellos se mantuvieron unidos; se mantuvieron altivos. Llenos de esperanza y se entregaron a lo que sabían hacer: sembrar papas, yuca, algodón, tabaco y café para su consumo. Eran como esos señores de hoy en la NASA. Practicaban la «agricultura del regadío» ya que construían terrazas en las alturas de las montañas con estanques y canales para sacar más provecho del agua en épocas de sequía. También eran grandes alfareros y se sostuvieron sobre sus incesantes ganas de labrar la arcilla en utensilios y vasijas de calidad, que luego intercambiaban por otros productos con otras comunidades indígenas del centro del país en la primera experiencia real de «trueque comercial» con la cuenca del Río Orinoco y la costa del Caribe.
            ——¿Trueque Don Aurelio? ¿Qué es eso? ——preguntó Luís
            ——Sí Luisito, «trueque»... Por ejemplo: ¡Dame esa chupeta!
            ——¡Nooooo!, ¿por qué?
            ——¡Porque yo te voy a dar este chocolate!...
            La cara de Luís se iluminó. Tenía tiempo sin comer chocolate y no podía perder la oportunidad...
            ——¡Gracias Don Aurelio! ——expresó contento Luís
        ——¡No hay por qué Luís!... A eso me refiero con «trueque». Tú ofreces algo y otra persona o comunidad la acepta entregándote algo a cambio. Era maravilloso lo que lograban intercambiar para el bien de su gente. Creo que debemos ver más hacia atrás para aprender de ellos.
            ——¿Y qué «truecaban» Don Aurelio?...
           ——¡Intercambiaban Luís!... «Truecaban» no existe... Bueno, ¡eso creo!... Ellos hacían trueque con sus utensilios de barro y arcilla y algunos alimentos como la papa y la yuca. Ellos recibían metales fundidos que les servían para trabajar sus sembradíos, sistemas de riego y para elaborar armas para la caza y para su defensa.
            ——¡Don Aurelio, Don Aurelio, Don Aurelio!... ——interrumpe Luisa muy asustada
            ——¿Pero qué pasa Luisa? ¡Tranquila! ——tomándola por los brazos
         ——¡Me da mucho miedo eso del Cacique Piti y la trueca!... ¿Por qué mejor no me cuenta algo del Doctor José Gregorio?
          ——¡Ay hija mía!... Hablar del Doctor José Gregorio es más difícil que hablar de la desgracia de estos cinco siglos. ¡Mejor hablamos mañana!...

viernes, 3 de agosto de 2012

Caracas: ¿qué cómo estoy?

——¡Ahí voy!, en días alocados. Ayer amanecí encendida de un exquisito sol naranja por Petare. Hoy, con este chubasco que me ahogó el corazón, tuve que desbordar Catuche. ¡No pude hacer nada!... ¡Claro que lo vi!... ¿Cómo no verlos? Están allí en la zancada del río como si tuvieran una fortaleza... ¿Cómo no llorar? ¡Acaso soy de acero! Ese es mi pana Guaraira que se cree impoluto... ¡Sí, nos protege!, pero me dice a diario que está cansado de recibir palo; de recibir fuego y maltrato. Ya no sé qué hacer con él. ¡Sí!, pero tampoco puedo hacer nada por mi pana Güaire. ¿Y a dónde la lanzo? ¿Toda el agua sucia debe terminar en algún lado no? Bueno, eso queda en manos del hombre; yo sólo lo llevo a cuestas para sufrirlo y disfrutarlo, ¡no puedo cambiarlo! ¡Sí, claro que fui!, ¡qué bello!... Ayer me paseé por allí y me quede asombrada. Habían niños correteando con sus juguetes por doquier: Plaza Bolívar, El Calvario, Parque Francisco de Miranda, Casco histórico de Petare, Catia, Caricuao... ¡Estoy que brinco de contento! No me sentía respirando tan limpio y tan apacible desde que los techos rojos me adornaron al punto de colmarme la paciencia... Bueno chica, ¿¡son seres humanos no!? El humo y el bullicio que despiden sus motos es lo que más me atormenta; una vez más: eso queda en manos del hombre; yo sólo lo llevo a cuestas para sufrirlo y disfrutarlo... ¡Espera, eso sí es verdad que no lo voy a permitir! Cada árbol caído es un tubo de oxigeno menos... No sé cómo no se han dado cuenta que ese terreno es fangoso; que allí no se pueden montar edificios. ¡Sí vale! ¡Tampoco son tantos chica!, 444 años, ¡estoy jovencita!, ¡jajajajaja!... ¡Uyyyy!, ¡pero que bello ese piropo!... Yo también te quiero mi pequeña Venecia. ¡Gracias por llamarme!... Un beso...

viernes, 11 de mayo de 2012

La política y la oportunidad...



Aristóteles en su gran obra: La Política, definió al hombre como un Animal Político. En ella, profundiza sobre el concepto de una Polis (comunidad política, ciudad o ciudad estado) y el papel de la Política y de la Ética que ese hombre, deberá ejercer para alcanzar una Sociedad que lo vincule con el Bien común del Pueblo.

Esto pareciera ser muy filosófico y complejo, pero no lo es. Es nuestro día a día en Latinoamérica. Somos protagonistas de un proceso sistemático de Politización que nos trae de cabeza. Somos personajes de una obra de teatro en pleno montaje y con un público ávido de respuestas y lleno de aplausos.

Y es que una de las peores tragedias de nuestro país, fue la que nos sepultó en la Apatía política de finales de los años 80 y mediados de los 90. Fueron 15 años en los cuales, hacer política, era para corruptos y vagos que querían hacer dinero fácil en nombre del pueblo. Los Políticos eran una especie de seres inhumanos que debían ser execrados de la sociedad. Detrás de toda ésta detracción furibunda y bien planificada, estaban los Medios, un grupo de Notables y las Grandes empresas que querían Desmovilizar a la gente y concentrarla en su Individualidad; en su Crecimiento personal, familiar, y en un completo olvido de su país y de su Oportunidad de ayudarlo a salir adelante.

¡Y lo lograron!... ¡Vaya que lo lograron!...

En aquellos tiempos la Participación política era “espasmódica” y “rutinaria” cada 5 años en las elecciones Presidenciales. Y desde 1.988, cada 3 años en las elecciones de Gobernación, Alcaldías y Juntas Parroquiales. La Alternabilidad tan recordada hoy por muchos, era recurrente: 5 años Acción Democrática y 5 años el Partido Social Cristiano Copei. Todo transcurría en la “Normalidad”, hasta que, en el año 1.994, el Dr. Rafael Caldera (Q.E.P.D), se montó sobre la silla de los Golpes de Estado del año 1.992, y logró romper fuentes con el nacimiento del partido Convergencia. Esa propuesta tuvo su bemol de origen: “No iba a gobernar él...” Lo haría una especie de mano invisible y grupo de Expertos que llevaría al país por el camino del “Progreso”. Un Plan económico que haría de Venezuela, el país más prospero del mundo.

¡Los resultados, los conocemos todos!...

Hoy el país es otro, y rescato como un Hecho, que estamos Politizados hasta los huesos... Eso es algo que sólo puede catalogarse como bueno. Somos individuos en constante e impaciente intercambio político en las calles, colegios, familias y en el País Nacional entero.

Ahora bien, en este escenario Politizado, ¿cómo deberíamos de portarnos en nuestra Ética?... Por supuesto, debemos entender el significado de esa palabra. Según Aristóteles y otros filósofos, la Ética estudia los Actos del ser humano desde el punto de vista de la Moral el Deber y la Felicidad del Buen vivir. Y el cómo esos Actos, son ejercidos de manera Racional hacia un Bien o hacia un Mal. Por supuesto, definir “Bien” o “Mal” no es sencillo, porque la subjetividad siempre será un prisma muy oblicuo desde el cual ver la realidad. Sin embargo, en una sociedad Democrática como la nuestra, existen Leyes que nos ubican de un lado, o del otro. Y allí nuestra Ética, debe ser totalmente Imparcial.

He allí nuestra mejor vara para medir nuestras acciones...

El 7 de Octubre, bien adentrada la noche, tendremos un resultado electoral que el país deberá aceptar. Y la hipótesis que propongo, sólo busca medirnos un poco en nuestra Ética de ciudadanos Politizados. Y es que nuestros Actos posteriores, serán la medida perfecta de la Madurez que hemos alcanzado como sociedad en estos últimos 13 años.

La hipótesis: El Presidente Chávez, es re-elegido por 6 años más. No importan las cifras; sólo importa el hecho.

El resultado: El país opositor queda en estado de conmoción, y decide en su frustración, no participar en las elecciones de Gobernadores de Diciembre.

En este escenario sólo nos queda preguntarnos: ¿Qué pasó?... ¿Será que la Oposición política organizada, no fue clara y sincera con sus seguidores?... ¿Será que lo que decía Cabrujas en el Estado del Disimulo al referirse a lo que un candidato habla en época electoral, es un clavo en el zapato?: “Un candidato que no nos prometa el paraíso es un suicida. ¿Por qué? Porque el Estado no tiene nada que ver con nuestra realidad. El Estado es un brujo magnánimo, un titán repleto de esperanzas en esa bolsa de mentiras que son los programas gubernamentales.

Bajo la hipótesis que pongo en el papel, lo que queda Éticamente, es Actuar como un Político y como un Ciudadano Consciente. En el caso del Político, es su deber abrir los contextos de la realidad a sus seguidores, en los cuales, su expectativa no se cumple. De esta manera, no se sentirá Frustrado. En el caso del Ciudadano, sopesar su Acción sobre aquella que mejor Bien le haga a su Comunidad (o a su Polis, como la definió Aristóteles). Es decir, mantenerse activo y en actitud de sustentación de su posición Política.

En mi opinión, las relaciones de poder y los Espacios Políticos disponibles, no deben cederse; deben accederse en el marco de la discusión Ética de las Ideas y de la opinión en Elección libre. Así, las Oportunidades de Reordenar dichas relaciones, serán, en los próximos meses, la razón de ser de nuestra Estabilidad como país Democrático que somos.

Políticos, ¡a hacer política!... Ciudadanos, ¡a participar sin contemplación!...

La libertad que mata...



            Las comunicaciones en el mundo están sufriendo un fuerte catarro. Y es que si a un país del “primer mundo”, le da por estornudar, al resto, nos da por morirnos de pulmonía. Y ni siquiera quiero intentar entender lo que significa “primer mundo”, porque puedo terminar infartado de la contradicción que eso supone, ante los desmanes que a diario comete ese mundo en nombre de la libertad; esa “libertad que mata”... Y sí, eso puede sonar a un “lugar común”, o a un “cliché con queso rallado”, pero lo que vivimos en estos tiempos con las redes sociales y la “instantaneidad” de la noticia, da vértigo, da terror, y da ganas de salir corriendo...

Hace poco, mi hija de 15 años, me envió un documental para verlo en YouTube. Se llamaba “Kony 2012”. Ése video tiene todas las señas de un montaje al estilo de la película “Wag the Dog” de Barry Levinson con Dustin Hoffman y Robert De Niro. En este film, Levinson logra cubrir con un “trapo rojo” una noticia que puede hacer sucumbir al poder omnipotente de un Presidente de Estados Unidos ante una flaqueza sexual. En él, inventan historias, personajes que no existen, situaciones que no ocurrieron y un sinfín de momentos que sólo obnubilan al espectador hasta el punto de creer que lo que allí sucede, realmente ocurrió. Vaya sorpresa al chocar contra la pared de la verdad; esa que sólo se descubre al ver las costuras de la mentira hecha imagen...

¡He allí la clave!.. ¿Cómo ver las costuras de la mentira?...

En “Kony 2012”, sólo veo “falsedades” y “oportunidades de negocio”. En este manifiesto oficial al engaño, se levanta una historia “Africana” de alguien que jamás se ve y que nunca es formalmente acusado por nadie ——de absolutamente nada——, más que por aquellos que deciden exponerlo ante el mundo como un “gran monstruo” en imágenes y movimiento. Todos los “personajes” son especialmente colocados para “mover sentimientos” y no permitir ir más allá del meollo de lo ocurrido.

He allí el engaño... He allí la falsedad oficial de un Director-Productor que es bien conocido por sus torcidas prácticas. He allí lo propicio de un video que genera una matriz de opinión positiva del “primer mundo” en apoyo al “tercer mundo”. De “artistas” que en nombre de los niños, ponen sobre el tapete, una vulgar manipulación de “hombres buenos” sobre “hombres malos”. Y ni siquiera quiero intentar explicar lo que significa “tercer mundo”, porque tendría que estacionar mi mirada en las millones de personas de África que mueren de sed y de hambre sin que el “primer mundo” haga nada al respecto. Y es que entender la historia de Uganda o de Libia o de África entera, está muy lejos de nosotros. He allí la mayor contradicción... He allí mi mayor tropiezo...

Ahora bien, como tropezando siempre se logran cosas, quiero traer el barco a costa criolla y atreverme a sopesar lo que ocurre en nuestro país con los rumores de la salud del Presidente Chávez. En mi opinión: He allí todo un desatino... Y quiero dejar de un lado todos los titulares e inclusive artículos de opinión que al respecto, se han escrito. Quiero enfocar las baterías al análisis de las redes sociales y a los rumores que en medio del desconocimiento, generan todo tipo de aventuras y toda una locura colectiva que definitivamente, hay que detener...

“Además de los naturales dolores de un cáncer que sigue avanzando y que, por ahora, no se detiene, al paciente le tocó recibir, con todos los detalles y prognosis incluida, el informe más determinante de las dolencias que sufre”...

Este párrafo “entrecomillado” apareció en un diario Caraqueño que suele ser distribuido por el país... ¡Vaya desparpajo no!... ¡Se trata de un ser humano!... ¡No se pasen!...

Si bien es cierto que es bastante desafortunada la información que sobre la salud del Presidente se da a la población por los medios oficiales, y que eso ingeniosamente da pie a cualquier elucubración, no es más que desdeñable la manera inmisericorde y absurda ——e inclusive impune—— con la cual los medios la difunden... ¡Si compasión!... ¡Sin reticencia!... ¡Sin tregua!...

Estoy convencido que el Productor de “Wag the Dog” está en el país...

Estoy convencido que a las “personas públicas”, les debe caer el peso de la ley por las cosas que dicen en el pleno ejercicio de su libertad... Pero no aquella de “decir lo que te da la gana” y “cuándo te da la gana” ——encubierta en la libertad de expresión absoluta——.

Me refiero al absurdo que se desata a diario en las redes sociales o en los artículos de opinión. Éstos no pueden ser espacios de terror y desinformación... La mordaza informativa tiene muchos matices y el libre albedrío que impunemente se ve en nuestros diarios, debe ser controlado “por nosotros mismos”... Y lo “entrecomillo” porque apruebo sin ninguna duda, que somos los ciudadanos los que debemos ponerle coto a esos “extremos consabidos” y que solo le hacen un gran daño a nuestra libertad de expresión...

           A esa “libertad que mata”...

miércoles, 14 de marzo de 2012

El béisbol y la política...

Earle Herrera escribió hace pocos días un artículo comparando los resultados de la oposición en las primarias, con la victoria “pírrica” del Magallanes ante Caribes de Anzoátegui el día aquel del triple empate. El asunto fue que Magallanes ganó el primer juego y quedó exhausto para el segundo; por supuesto, perdió a palo limpio ante los “fresquitos” Tiburones de La Guaira que los esperaban en la “bajadita”...

Pensar que eso mismo ocurrirá el 7-O no es más que una travesura típica de la elocuencia de Earle, pero que demuestra algo de desconocimiento de lo que significa jugar béisbol ——por no aventurarme a decir que sobre jugar en política——. En el béisbol los jugadores no se cansan en esas lides decisivas; ¡eso no existe!... ¡No se diga más!...

La oposición que tanto hemos defenestrado en el pasado en sus participaciones y actuaciones electorales, dio un “inmejorable” ejemplo el 12-F al escoger su candidato presidencial de manera democrática y con una participación abrumadoramente imprevista. No comulgar con ésa oposición, no puede, ni debe hacer perder la sindéresis a nadie. Me rehúso a pensar que esa enfermedad se contagia. ¿Cómo entender que los argumentos que la oposición esgrimió a cuentagotas en cada elección del pasado, sea el mismo que hoy sacude al Gobierno?... “Fraude”... “Fraude”... ¡Vaya!... ¿Ahora sí? ¿Ahora se volteó la tortilla?...

Nuestro estadio de política (no beisbolístico), nos reclama su mejor traje y, hasta hoy, la veo vestida en harapos desgarrados. La polarización extrema genera estos sobresaltos a veces inentendibles. ¿Por qué el Gobierno y sus personeros se “pican” tanto?...

De éstas primarias los más importante a rescatar ——en mi opinión——, es el darnos cuenta en qué país vivimos. Estamos convencidos de Democracia; convencidos de camaradería; de Venezolanismos; de astucia y de torpeza; de vaivenes sospechosos ——hasta de nosotros mismos——.

Cabrujas decía en la inexpugnable entrevista que le hicieran en el año 1987, “El Estado del Disimulo”, que “el Estado es un brujo magnánimo, un titán repleto de esperanzas en esa bolsa de mentiras que son los programas gubernamentales”.

El cambio real en nuestro país se gestará en los seres humanos de las próximas generaciones. Ellos deberán entendernos en una política diferente. Deberán jugar a una política diferente. Aquella que muestre la vida del común de la gente tal y como es. Como lo dice Cabrujas al referirse a su obra Acto Cultural: “Creo que la sociedad Venezolana, está basada en una mentira general; en un vivir postizo. Lo que me gusta, no es legal. Lo que me gusta, es un error. Entonces, tengo que mentir”. El tino de Cabrujas no deja de asombrarme por su vigencia atemporal. 

Mentirnos y engañarnos continuamente es nuestra peor tragedia. La política de la mentira nos tiene en este “tírame y encoge” que ya nos confunde a todos. Al punto de ya no saber que es verdad, y que es mentira.

Mentir en el béisbol, es normal. Si no mientes en tus intenciones, el manager contrario te descubre la estrategia y te gana. Mentir en política, pareciera ser normal, pero que daño nos hace...

Rebelión en vivo...


Estuve más de 2 horas escuchando la alocución en vivo de los Presidentes del ALBA asumiendo posiciones ante la realidad continental y mundial... Aunque en algunos tramos de ella, tuve sobresaltos llenos de «cuestionamientos» ——propios de la nocturnidad y de otras certezas——, me preguntaba: ¡¿Vaya?!... ¿Será que la era de la «Rebelión en vivo» es algo natural?... ¡Fue un sacudón!...

Escuchar a Evo ——quién para mí es el real representante de la «revolución indígena» y de la «resistencia» en Sur América——, decir que «debemos meternos en el monstruo para seguir venciéndolo» ——refiriéndose a la próxima Cumbre de las Américas. Y escuchar a Correa decir (en vivo y directo) que no estaba de acuerdo con él, me preocupó... O más bien me «alegró», (sin dejar de preocuparme)...

Estoy seguro que para los que tuvimos la oportunidad de escucharlos, no era natural. Rafael Correa tuvo intervenciones que interrumpían continuamente sin avisar. Daniel Ortega ——un personaje histórico de Centro América——, no dejó pasar la oportunidad de solicitar respeto a los pueblos Latinoamericanos en su incesante conquista... Chávez intentaba poner orden... En fin, algo bastante inusual.

Cierro mi noche convencido que ——independientemente de mí sentimiento o mí convicción——, es bueno entendernos en un país lleno de apertura comunicacional...

Hay personas que piensan que éste régimen es una «Dictadura fascista»... ¡Vaya!... ¡No importa!... Al margen del respeto que puedo llegar a tener por esa opinión ——muy equívoca en mi parecer——, estamos en un proceso que no oculta nada y que inclusive, prefiere ser abierto (aunque a veces muy grosero). No me quedan dudas de que este Gobierno es extremadamente sincero en sus ideas, aunque destruya sin misericordia las que son contrarias....

 No es fácil manejarse entre esas dos posiciones diametralmente opuestas. La «polarización extrema» termina siendo la  peor tragedia que transitamos en nuestro país. Y entender que el mundo está cambiando, no pasa por ser «opositor» o estar con «el proceso Revolucionario» que se inició en Venezuela en el año 1999... Se trata de entendernos inmersos en ese planeta que se mueve en función de algo mejor... ¡En función del Progreso!... ¡En función de no morir en el intento!...

Escuchar a esos Presidentes me dio «ciertas» esperanzas... El mundo necesita unión de países; conversión de planes comunes y concreción en su ejecución... Hoy escuché que era necesario establecer comisiones de seguimiento continuo de ésos planes y de sus resultados. ¡Enhorabuena!...

¿Será que es un sueño pensar que alguien puede cumplir algún día lo que ofrece?... No creo... Venezuela es, y será en mi opinión, un país lleno de gente desbocada en ser mejores...

Yo, apuesto a ella...

viernes, 13 de enero de 2012

Ibsen, Muñoz y Tibisay...


A mi pana Ibsen Martínez, le gusta el béisbol -igual que a mí-. Y digo pana, porque lo vengo leyendo desde que tengo 16 años cuando escribía con Cabrujas, Luis Brito, Nuño y Earle; por no dejar de nombrar a Don Uslar, en aquel cuerpo C memorable de El-Nacional de finales de los 80... Y bueno, ya tengo 42. Pero él no me conoce...

Hoy atiné por casualidad con su artículo titulado «Tibisay». Me zambullí en él como sólo podemos escudriñar en las letras de un gran cronista como Ibsen: «sin miedo»... Cuando leí el título, juro por mis hijas que pensé que se había vuelto loco... La «Tibisay» que conocemos, no se puede «titular» así por más... ¡Le debemos respeto!... ¡Cuidado con una vaina!...

¡Pero no!... Ibsen me la puso «bombita»... El señor Boris Muñoz escribió un artículo y mi pana se atrevió a «curucutearlo»... (De manera interesante, pero no conforme para mí) -por cierto-. Y yo, ni corto ni perezoso, aproveché su travesura para darle piso a una propuesta que vengo martillando con cincel en mi atormentada cabeza desde hace meses... 

¡Vaya momento!... Espero que Ibsen no se moleste si algún día lee éste «manifiesto». En verdad no creo, ¡pero allá va!... Y lo llamo <> porque simplemente así son ellos: «ciertos absurdos, con futuro incierto»...

Ahora bien, para poder entender éste <> (bastante enredado para mí) -por decir algo-, debes leer los dos artículos anteriores en el estricto orden que te los anexo. Si no, estarás algo confundida(o)... ¡No te lo recomiendo!...



¿Ya volviste?... ¡Cuidado!... ¿Vieron qué fue Ibsen no?... ¡Yo no tengo nada que ver!... ¡Qué enredo!...

Ahora voy con mi tesis, pana Ibsen: 

Tibisay «votará nulo», o  «se quedará en su casa»

¡Guaoooo!... ¡Lo dije!... Pues sí, para mí, Venezuela está atiborrada de personas como ella... Y es que, a diferencia de lo que piensan muchos, Tibisay sabe porque lo hace... Su «voto nulo» o su «abstención», será «consciente»...

Y para seguir con el enredo que el mismo Ibsen propició con sus corchetes [  ]..., yo encierro en «llaves» {  } lo mío...

[ Sentado en el banco junto a Tibisay, escogiendo con cuidado cada palabra para no romper el hechizo de nuestra conversación, por fin me atreví a preguntarle: ¿Crees que el presidente deba permanecer por un nuevo periodo?
"No veo un remplazo todavía. Leopoldo no está listo. Mi mamá dice que Pablo Pueblo es el hombre. Se ve fuerte físicamente, pero eso no es suficiente. Y a mí no me convence. Sin embargo, creo que Chávez ya cumplió y que hay que dar paso a otro presidente".
Al decir esto, Tibisay se despidió diciendo que ya había terminado la hora de catecismo y debía recoger a su hija.]
Tibisay, como se ve, no está todavía en ese trance que los venezolnaos solemos describir con la expresión “no aguanta dos pedidas”. Pero me late que para allá va, desde que piensa que Chávez  ya le cumplió.
¡Si tan sólo el candidato unitario supiese acercarse a ella! ]
¡Vaya!... Rescato una frase; el resto, hablan por sí solas...: 

{ "Tibisay, como se ve, no está todavía en ese trance que los venezolanos solemos describir con la expresión “no aguanta dos pedidas”. Pero me late que para allá va, desde que piensa que Chávez  ya le cumplió.
¡Si tan sólo el candidato unitario supiese acercarse a ella!  }

¡Discrepo pana Ibsen!... «Tibisay no aguanta dos pedidas: aguanta mil», siempre las ha aguantado... Además, no hay manera de que un candidato (que llamas unitario por respeto y no sé por qué más), pueda acercarse a ella... 

Ellos, no conocen a Tibisay, ni a nadie que se parezca a ella...

La cercanía de las elecciones presidenciales no nos permitirá encontrar las respuestas y la esperanza de Tibisay. Aquella que comience a darle cabida a un nuevo modelo de política incluyente de sectores que escépticos, prefieren “no alinearse”, pero seguir atentos. Y en otros casos, replegarse en su individualidad y desaparecer al filo del desencanto y la desesperanza.

La ciudadanía en ocasiones muestra un rostro que nos asusta: aquel del radicalismo y de la conveniencia. Es allí donde se encuentra el mejor cultivo para despertar en un nuevo estadio. En mi opinión concreta, aquel que apunta al sendero del equilibrio sesudo, pertinente, asfixiado de buena orientación política y, por supuesto, deslindado de la pretensión oculta del asalto del poder para luego “voltear la tortilla”, logrará darle un buen abrazo a Tibisay...

Yo, al igual que ella, «votaré nulo»...

Y mi consciencia quedará tranquila... Imaginen en Venezuela votando nulo en un 8%... Es decir: «Un millón de personas»...

Bueno, si son más, no me culpen, yo no tengo nada que ver en eso... Pero, ¿vaya golpe no?... Perdón, esa palabra es peligrosa; ¿vaya campanazo no?...

«Votar nulo», es como ir al parque y conseguir la grama verde y pequeñita en un día soleado de trote... El paso será suave, y la grama siempre será tu pie apuntando al ventarrón de una apuesta... Esa, que espera deslastrarnos de ese momento terrible en el cual, hay que votar por quien sea, por salir de alguien... ¡Yo paso y gano!...

Pana Ibsen, Tibisay será pasto de un camino que estoy seguro, nunca apuntará a la MUD ni a nada que se le parezca...


El cuento del mundo al revés...

CELAC - Integración de culturas.
"Hay unas tardes de sol primaveral en que se oyen más las chicharras que los carros, y uno duerme en el piso número quince de un rascacielos de vidrio soñando con el canto de las ranas y el pistón de los grillos, y se despierta en unas albas atronadoras, pero todavía purificadas por los cobres de un gallo. Es el revés de los cuentos de hadas: la feliz Caracas."

Gabriel García Márquez

Cito con alevosía al Gabo en momentos de lucidez y de infelicidad colectiva. Vaya locura en la que puede sucumbir un país ante su incomprensión. Vivir en Caracas, en Maracaibo o en San Cristóbal, puede llegar a ser infernal. ¿Pero quién la hace invivible?... Cada vez me convenzo más que somos nosotros mismos en esta especie de mundo al revés en el que vivimos.

El Gabo fotografió de manera única a Latinoamérica en <<Cien Años de Soledad>>. Allí ocurre todo lo que un nuestra atribulada tierra puede ocurrir: travesías continuas de pueblos; generaciones enteras viviendo mágicamente su soledad, su cotidianidad y su tragedia; barcos inmensos encallados en ríos; al Coronel Aureliano Buendía levantando los brazos ante el pelotón de fusilamiento, en medio de un ardor insoportable causado por los golondrinos que le carcomían las axilas; en fin, un mundo de soledades que se confunde sigilosamente con la realidad.

La humanidad de hoy está sumida en una realidad que nos empuja a cambiar y a abrir espacios a otros modelos. Modelos que apunten a ayudar a la gente a vivir mejor. Que soporten un crecimiento sostenido en el cuidado del medio ambiente y en el respeto a la soberanía de los pueblos a asumir sus caminos libremente.

¡Allí comienza la diatriba! ¡Allí nos sorprende la locura de una sociedad incomprendida!...

Son las 07:30pm y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe está siendo instalada. Es un hecho trascendente reunir a los países de esta gran tierra en una sola voz; una voz altisonante y sabia que busca asumir sus retos y sus modelos sin intromisión.

¿Acaso nos queda alguna duda de que Latinoamérica y el Caribe son  <<una gran tierra>>? ¿Qué en ella se puede construir un gran eje de desarrollo humano y de grandes patrias? ¿Patrias independientes pero integradas en un sentimiento de libertad y de soberanía?...

Tenemos una silueta de mujer con caderas anchas y piernas bonitas. De hombres con espaldas fuertes y cabalgadura irreverente. Tierras fértiles por doquier. Ríos caudalosos que atraviesan en (sugiero: como) venas atiborradas de vida todo el continente. Selvas amazónicas que vierten a la atmósfera un gran porcentaje del oxígeno que respira. Inmensos yacimientos de petróleo y gas. Grandes extensiones de mar con reservas incalculables de vida acuática. En fin, somos una tierra grande y la pregunta que cabe hacernos es: ¿Debemos o no unirnos? ¿Tenemos o no que andar enlazados en aras de una vida mejor para nuestros pueblos?

En mi opinión, no queda otro camino... No hacerlo, es perder la oportunidad que el momento histórico nos ofrece de armarnos del valor político para hacernos sentir como una sola voz.

He allí en donde te asaltan los cuentos del mundo al revés: Cacerolas que suenan en contra de ellos mismos en un sentimiento mezquino. En aquél en donde unirse e intercambiar valores históricos y de futuro, significa regalar nuestro dinero. En una <<mesa de la unidad democrática>> que prefiere revisar las instituciones existentes -como la OEA-, porque es más fácil y menos burocrático...

¡Vaya, vaya!... No terminan de entender lo que ocurre en nuestro país y en el mundo. Aún nombran con nostalgia los modelos económicos y políticos conocidos que andan rodando por el piso de todo el mundo; naciones enteras en quiebra y otras ocultándolas cínicamente, y aún las defienden como los modelos a seguir. ¡Qué fallo!... -diría Rubén Blades


Estoy convencido que ese no es el modelo a seguir, y que tampoco es éste el que en Venezuela se gesta en  <<Revolución>>. Sigo trajinado en la necesidad de un camino intermedio. Ese que hará que todos estemos incluidos en él y que termine de una vez por todas con esta locura de cuentos al derecho y al revés de nuestros enardecidos días...

domingo, 8 de mayo de 2011

Los zancudos y el aplauso...

Con enero en el ocaso, el calor que hace en el estadio es anormal. Es de noche y sus 37 grados centígrados tienen a los fanáticos desbocados en un frenesí desmedido con olor a miedo y a cerveza. ¿Qué pasará con la gente y con el clima? Desde hace algún tiempo, Caracas está sumida entre lo insospechado y lo inaudito.
Hace unos años ——no tan lejanos por cierto——, en pleno bostezo del año, salíamos a la calle con el mejor abrigo posible y nos topábamos con nuestros amigos; con nuestros anhelos de pelo recogido y sonrisa leve; y ——como olvidarlo——, con aquel humo caliente y blanco que brotaba desde nuestra respiración. Era placentero caminar con las manos en los bolsillos y ver a lo lejos hileras de chimeneas andantes de gente que disfrutaba abrir sus bocas y exhalar vapor, como en una suerte de autodescubrimiento que sólo paraba cuando el rayado del cruce peatonal requería tu atención.
El calor de hoy es como el descaro de los políticos: te envuelve, te adormece y te engaña. Y es que en un juego de este calibre, ¡no hay calor que valga!, porque siempre te va a embrujar; siempre te va a arrebujar con sus cánticos, luces, cámaras y actrices y con su aliento a licor y alegría. Total, así somos: un sinfín de emociones en caída libre sin posibilidad alguna de frenar en las postrimerías de lo apacible.
Las torres de luz están particularmente asediadas por animalejos de todo tipo: mariposas, grillos, cerbatanas y murciélagos en vuelo rasante por la tribuna que mantienen a los fanáticos algo distraídos en su euforia.
El estadio, es un amasijo de concreto de techo alto que fue construido como si estuviera destinado a no caerse jamás. Presto a soportar el abatir de un terremoto ——como el que suele asomarse de cuando en cuando por la ciudad; aquella que vio nacer al hombre que tuvo la osadía de retar a la naturaleza cuando la azotó inclementemente——.
Todo en rededor es gris ——y en ocasiones bastante sucio——, pero de un atractivo adormecedor. Asomarse en aquella bocanada de tribuna y en medio de esa nocturnidad iluminada que apabulla, es darle vida a un sueño: gente, algarabía y temor, envuelto por el verdor de su terreno y por el amarillo tierra que demarca a ese diamante que nos pone a retozar año tras año como niños. 
En esa tribuna, se encuentra Amanda, quien disfruta del juego en la zona más privilegiada del terreno para un espectador y que no escatima esfuerzos en quejarse continuamente de la suciedad y de la cantidad de «bichos» que se le hospedan en su largo vestido blanco. A punto está, de pedirle a su amiga Carolina que quiere irse; se debate entre soportar el terror de ver a su amor caer abatido en el juego, o de vivir el gran momento de su triunfo.
Amanda es una mujer «voluptuosa» que sabe muy poco de béisbol ——por no decir que sabe muy poco de nada——, y que viene a menudo al estadio a ver a su esposo jugar.
—— ¡Ay amiga, es que no aguanto! ——exclamó Amanda——. No voy a poder ver a Antonio allí en el medio de esa cosa, con ese gentío gritándole. ¡No, mejor me voy!…
——Esa cosa se llama lomita Amanda, ya te lo he explicado antes ——dijo Carolina——. Además, él está acostumbrado y no siente miedo. ¡Quédate tranquila chica! ¡Disfruta el momento y su algarabía!…
El juego está 3 a 2 en la novena entrada a favor del equipo de Antonio: «Leones del Caracas»  y, aunque Amanda no entiende mucho, sabe que si lanza bien, su equipo le ganará el campeonato a sus eternos rivales: «Navegantes del Magallanes». Hay unos 25 mil fanáticos que vitorean su nombre, mientras calienta el brazo en el «bullpen». El instante le pide saltar al terreno a cerrar el juego en una situación comprometida. Está sumamente nervioso. El sudor que recorre su frente es frío y no logra concentrarse en su práctica.  
—— ¡Qué vaina me va a echar Alfredo! ——dice Antonio sobre su manager——. ¡Tres hombres en base, dos outs y el cuarto bate!
—— ¡Coño Dios, ayúdame que esto es pa’ locos!...
El manager sale a llamar a Antonio a relevar. Él está listo y, para aminorar su ansiedad, atraviesa el terreno en una galopada que alborota aún más a los fanáticos.
El trance que franquea Antonio lo deja sin aliento al llegar a la lomita y en el instante de tomar la bola de manos de Alfredo.
——Bueno Antonio, ¡tú eres el hombre! ——exclama Alfredo——. Haz lo siguiente: lanza dos rectas a las rodillas, una afuera y pa’ poncharlo, una curva del medio hacia la tierra.
—— ¡Coño! ¿Tú crees buena esa curva? ——pregunta con duda Antonio——. ¿Y si se escapa? ¡Si se escapa perdemos pana!
—— ¡Claro que sí!, ¡hazme caso que no se va a escapar nada!
El manager le da una palmada en los glúteos y se va caminando lentamente a la cueva. Mientras, Antonio se quita la gorra, se seca el sudor que a cántaros cae sobre su frente, cejas y ojos. Se arrodilla en la tierra para desamarrarse los zapatos y volvérselos a amarrar. Voltea a la tribuna buscando a Amanda. A los jardines central, izquierdo y derecho a ver si sus jugadores están en posición. A la primera, segunda y tercera base para tener claridad de quienes están embasados. A la pelota para pedirle al árbitro principal que se la cambie por una nueva.
Pronto, se da cuenta que debe encarar lo inevitable de su desafío: toma la pelota, camina a la lomita y se coloca de frente al bateador. Pide las señas del receptor e inicia su movimiento.
Al otro lado del parque hay un enjambre de zancudos que, en asamblea discuten «airadamente», si atacar o no a la gente del estadio. Mario Moreno ——como llaman en la comuna a su líder—— es quien promueve la epopeya ante los miembros de su comunidad.
——Ciudadanos Zanquilargos, ¡es momento de actuar! ¡No podemos seguir permitiendo que nuestros jóvenes acaben quemados por esa luz! Ellos se lanzan sobre esas tortas luminosas en busca de claridad sin saber lo que les espera. ¡Debemos ayudarlos! ——exclama Mario Moreno en tono de discurso político.
Los jóvenes presentes en la asamblea, no entienden que ocurre con las torres de luz, ni con las arengas exacerbadas de Mario Moreno. Para ellos esa claridad se les presenta todas las noches como un hecho de diversión. Allí convergen zancudos, mariposas y todo tipo de animalejos afines a ellos, en una suerte de comparsa carnestolenda, que les permite ver un poco más allá de su encierro comunal.
—— ¿Usnavy, en que onda andan estos viejos? ——pregunta Yon Jairo— ¡No entiendo nada!…
—— ¡Ni la más puta idea! ¡Están como locos! ——exclama Usnavy—— ¡Tenemos que estar pilas pana!…
—— ¿Será que quieren tumbar las torres? ——pregunta Yon Jairo.
—— ¡Eso jamás! Primero muerto ——dice Usnavy——. En esas torres están mis sueños brother
Pepeto, el más viejo y pacífico de la comunidad ——y papá de Mario Moreno——, intenta persuadirlo para que desista de la idea del ataque. En épocas mozas, era el líder, pero la tradición dicta que a los cuatro años debe dejar el poder a su sucesor mayor; algo que él mismo intentó cambiar, pero que no logró concretar al perder en votación cerrada con su hijo hace un año.
——Pero bueno hijo, ¡esa idea es un error! ¡Piénsalo mejor! ——le inquirió Pepeto—— ¿No crees que es una batalla algo alocada? Hablemos con los jóvenes que ellos entenderán que esa luz no es lo que ellos piensan. Que pueden perderse en ella…
—— ¡Pero bueno papá!, ¡ya está bueno! ¿Hasta cuándo aceptamos que esa luz acabe con nuestros jóvenes? ¿Con nuestros planes y sueños?
Las posiciones eran diametralmente opuestas y no había posibilidad de consenso. La tristeza de Pepeto era inocultable. Pareciera que, en comunidades de tradición ——casi monárquicas——,  el consenso se erige como un enemigo a derrotar en pro de la estabilidad.
El ataque fue planificado en la ausencia de Pepeto y, por supuesto, de los jóvenes. Los flancos estaban cubiertos sin falla alguna. El estadio se está tomado por los cuatro costados como castillo medieval por catapultas estiradas de soga y piedra. No hay manera de escapar del enjambre...
—— ¡Esperen la señal! ——dice Mario Moreno en discurso a sus tropas en formación——. Libremos esta batalla como la última de nuestros días. Acabemos con el yugo de esa luz que nubla la vista de nuestros jóvenes con quimeras absurdas de una vida fútil y frívola.
—— ¡Vamos! ¡Hasta la victoria siempre!…
Antonio pide tiempo al umpire de improviso, mientras se asesta una bofetada con su mano enguantada.
—— ¡Pero bueno, ahora si es verdad!... ¡Lo que me faltaba! Un ataque concertado de zancudos en mi cara.
——Disculpe umpire, es que me acaba de atacar un zancudo en el ojo.
La carcajada del árbitro al acercarse, se escuchó en todo el estadio y eso, lo disgusta un poco. Llaman al médico del equipo para revisarle el ojo ——que al parecer, lastimó con el guantazo——.
Antonio vuelve a su faena en la lomita: el primer lanzamiento es una bola fuera de control. El bateador aterriza en la tierra para evitar ser golpeado salvajemente por una pelota que anda a 95 millas por hora. Ella ——la pelota—— no logra, ni logrará jamás ver la cara impávida de un bateador intentando golpearla. Ese ejercicio es físicamente estudiado como el más complejo en deporte alguno, y yo aún, lo veo por televisión.
Las luces del estadio cada vez son más intensas por la hora. La noche está clara y despejada. El juego está por terminar y él sabe que caerá derrotado si se equivoca. El bateador lo reta y antes de tirar la bola, mira por encima de su hombro izquierdo; del derecho; al frente. El sudor se escurre por sus mejillas sin pausa. La algarabía de la gente lo aturde y el nerviosismo lo mantiene abatido en el pesimismo de su desconfianza.
Mientras, el ataque de los zancudos está en ejecución. Mario Moreno encabeza la cruzada. Decide ir a embestir al que, para él, es quien motiva el bullicio y la incandescencia de la luz: Antonio...
Entretanto, los más de diez mil zancudos que integran las tropas, emprenden su vuelo por las gradas para su «punzada en masa», pero los veinticinco mil espectadores dan cuenta de su flaco alcance numérico, y no logran su objetivo.
Antonio inicia lo que se perfila como el último lanzamiento del partido. Mario Moreno vuela cual relámpago directo al ojo; él, está seguro, de que ese es el golpe mortal.
La pelota, luego de un movimiento esquivo de Antonio ante semejante picada, sale despedida de su mano directa al bateador. Va lenta y sigilosa mientras se acerca a Miguel, quien, sin entender el lanzamiento y su trayectoria, decide dejarlo pasar, luego de apartarse del plato.
El estruendo del árbitro al cantar el tercer strike ——y fin del juego——, hace caer al estadio en una euforia incontrolable. La gente se abraza sin conocerse ——algo que sólo ocurre en ese graderío——; trisca de alegría en un zapateo ensordecedor; se sumerge en un rocío de cerveza que impregna el alma a punto de ebullición en la alegría.
Antonio, sigue sin asimilar lo que ocurrió con el zancudo y con la bola que salió de su mano luego del piquete que esta vez, si atinó en el ojo. Amanda, salta al terreno y lo abraza y lo besa sin parar.
Mario Moreno, comienza la retirada ordenada de sus tropas al refugio, en medio de un disparate de fuegos artificiales, que los desorientó en un triunfo lleno de medias luces y de medias verdades.